Un mes y medio después.
Abro los ojos y en lo primero que pienso es ¿Dónde está mi hijo?, miro alrededor y todo se ve muy etéreo, blanco e iluminado, huelo las flores que deben estar muy cerca, es un olor agradable, también huelo frutas, no sé dónde estoy.
Una mujer habla, pero no entiendo lo que dice, no reconozco el idioma, mi corazón se acelera. «¿Dónde estoy?», se acerca un hombre mayor de lentes, comienza a hablar en un idioma que quizás se parezca al alemán, no estoy segura.
—Mi hijo —susu