No quería ni imaginar todo el dolor que Michael sentiría al saber de mi muerte, ya de por sí había visto a través de las fotografías lo mal que lo estaba pasando desde que lo abandoné y todas las noches lloraba repitiéndome que esto era lo mejor para él, por su seguridad, por su bien.
No podía ni soportaba imaginar lo que haría cuando supiera que yo estaba muerta, pero debía ser así, por muy doloroso que fuera.
Me fui a casa e hice lo que debía, cuando estaba a punto de dormir mi padre tocó la