-¿Estás de acuerdo Hanna?
-...
Sí, señor Igor.
-No me llames señor, llámame Igor.
Tus hermanos me llaman así. ¿Tú por qué no lo harías?
Me miró con una ceja levantada y yo... Sentí que me derretiría.
Me encogí de hombros y tal vez me sonrojé un poco.
-Entonces, empecemos...
Colocó cuerdas al rededor de las manos de Harris y y ató cada una a las pecheras de los perros y dio la orden.
-¡Run!
Cuando desees que pare toca este silbato y ellos se detendrán.
-Está bien.
Tomé el