Pude ver la ira y el dolor en el rostro de mi hermano, esta vez era distinta de aquella ocasión en la que descubrió a su mejor amigo follándose a su prometida, esta vez no se sentía defraudado, se sentía impotente, desconsolado, desesperado.
Todos los invitados lo miraban con incredulidad.
Muchos de ellos, si no es que todos conocían perfectamente a mi padre y su manera de actuar, pero supongo que nunca habían experimentado que alguien se lo gritara en la cara y que además lo golpeara.
Tuve qu