Ella pedía que no parara y él no pensaba parar ¿Cómo podría? ¡Quería comérsela!
Chupó cada milímetro de esa entrada, la mordisqueó y la lamió, cuando estuvo seguro penetró a Sofía con su lengua, su humedad, su caliente y dulce humedad lo atrapó y lo perdió, usó su lengua para explorar el interior de Sofía y darle todo el placer que pudiera y ella demostraba que lo hacía muy bien al gritar una y otra vez su nombre.
-¡Michael! ¡Si! ¡Michael ¡Mmm! ¡Oh! ¡Por Dios! ¡Michael! ¡Aaaah! ¡Mmm!
Michael l