El cuerpo de Alicia se tensó, sentía demasiado cercano el cuerpo de Nathan y los recuerdos volvieron a su mente, su espalda perfectamente bien marcada y musculosa, su piel blanca y suave y la mamba negra tatuada en su espalda la invitaban a probarlo de nuevo, pero esta vez en la oficina, los ojos de Nathan posados fijamente en ella y su expresión seria y fría la hacían sentir aterrada, no por miedo al hombre en si, sino por miedo a ceder ante el deseo de volver a estar con él, en un principio s