Capítulo 103: Mis flores favoritas no son las orquídeas.
En la sala de la mansión Sofía se apresuró a buscar a los empleados para preguntarles cómo se encontraban. Sin embargo, no logró ver a ninguno, sólo Nana estaba en la cocina y los guardias afuera de la propiedad en sus posiciones habituales.
-Buenos días Nana.
Sin dudarlo corrió a abrazar a la mujer.
-Buenos días señora Adams. ¿Cómo amaneció?
-Muy bien Nana, gracias por preguntar.
Es raro que me llames señora Adams, ¿podrías llamarme sólo señora?
-Imposible, ahora es la señora Adams.
-Mmm... ¿C