Capítulo 155. Unión familiar.
Capítulo 155.
Unión familiar.
LA alegría ha llegado a la hacienda Montenegro; todos están felices por el heredero. Paloma ayuda a Valentina a recuperarse bien; la ayuda con el bebé, así como Pablo, que pasa el 50% del tiempo con su heredero metido en una mesita, solo lo suelta cuando tiene hambre; del resto, pasa el día enseñándole su hogar. Lo tiene chocho; apenas les da tiempo a Ricardo o a Valentina de tenerlo. Le habla como si el pequeño entendiera sus técnicas de cómo dirigir la hacienda.
—Te llenaré los establos de pura sangre para que cuando estés grande, los domines como tu madre; yo le enseñaré todo lo que ella tiene que hacer, y ella te lo enseñará a ti; ya verás que todo esto será tu imperio, mi Pablo. —El bebé llora ya fastidiado y con hambre. —Paloma, ya es hora, le dio hambre al potrillo.
—Yo me encargo.
—Vaya con la mamá, tiene harta leche; coma y satisfágase que tenemos una larga conversación.
Paloma sonríe ampliamente.
—Debe descansar, usted y él. No sé