Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn la sencilla casa de Maurício, el olor a madera húmeda y tabaco impregnaba el ambiente. Encendió el farol sobre la pesada mesa de madera y se dirigió al armario, de donde sacó una botella de vidrio opaco llena de un líquido dorado que parecía quemar con solo mirarlo.
—Aguardiente Severina —anunció con una media sonrisa—. Si no







