El dulce aroma de los panqueques se extendía por la cocina, mezclándose con el intenso olor del café recién hecho. Maria iba de la sartén a la mesa con la naturalidad de quien ya formaba parte de aquella familia. Se acercó y dejó sobre la mesa una pila de panqueques humeantes, cubiertos con miel y mantequilla derretida. El aroma dulce inundó la cocina, arrancándole un suspiro incluso a Lila, que parecía dispuesta a olvidar el dolor de cabeza solo por culpa de aquellos panqueques.
—Ay, Maria, er