Mundo ficciónIniciar sesiónTaylor todavía reía cuando Catarina, sin ninguna prisa, dejó que Maurício la arrastrara del brazo. Lila suspiró hondo, intentando recomponerse, pero era imposible con el calor que aún vibraba en cada centímetro de su cuerpo. Taylor, provocador como siempre, le besó la sien antes de susurrarle al oído:
—Que se rían todo lo que q







