Hanna Becker
New York
Me encontraba desesperada porque, Devin, como era de suponerse estaba muy molesto y yo, sinceramente no sabía como hacer que él se pudiera calmar. Miré sus gestos desesperados, como se jaló el cabello y me miró pidiendo una explicación más detallada de lo que le acababa de decir y yo, no tenía más remedio que dársela.
–Devin, nunca quise hacerte daño y es en serio lo que te digo – Le dije con sinceridad – Te amo y es la única verdad que debería importarte. Sí tu quieres, p