Hanna Becker
New York
Katie y yo llorábamos destrozadas mirando a todo el equipo médico haciendo de todo para poder reanimar a mi amado Devin. Yo sentía que si él moría, yo para qué quiero la vida si él no está.
–Katie, no quiero que Devin muera – Lloré presa de la desesperación – Lo amo y él lo es todo para mí.
–Sé que lo es, pero cuñada, yo estoy segura de que Devin no va a morir, no podemos pensar eso, por favor.
Cerraron la cortina del área de terapia intensiva para que nosotras no pudiéram