El Viernes.
Me despierto a las siete, no por alarma, simplemente me despierto porque hay días en que el cuerpo sabe que algo importante va a pasar y decide que dormir hasta tarde no es una opción.
El apartamento.
La mañana del viernes.
El vestido colgado en la puerta del armario desde anoche, enfundado en la bolsa de Marta, esperando.
Me quedo mirándolo desde la cama durante un momento, pienso en todos los viernes anteriores.
Los viernes de parciales y trabajos y la cafetería y el pasillo del campus con el