Camila.
- ¿Quieres que te lleve al hospital?
- No seas idiota, solo llévame hacia mi chófer- dije alterada.
Las contracciones eran cada vez más fuertes, y me doblaba del dolor.
- Pensándolo bien, seré yo quien te lleve, quizá así conozca al desafortunado.
Si estuviera en buenas condiciones hubiese rechazado su respuesta, pero en este momento solo me importaba llegar lo más rápido posible al hospital.
- Solo date prisa- grité desesperada.
- ¿Qué sucede aquí?
La persona quien estaba delante de