Me acomodé en mi asiento de avión, los padres de James nos habían invitado a pasar el fin de año junto a ellos, aunque la invitación se debía un poco más a que se habían enterado del matrimonio y tenían curiosidad por la desconocida esposa de su hijo. Cerrando mis ojos intenté relajarme, me ponía nerviosa conocer a lo que supongo serían mis suegros. Sentí una mano tomando la mía.
— ¿Estás bien? -preguntó-
Asentí y como un impulso me acerqué a él depositando un beso en la comisura de sus labios,