— ¡Grace! ¡Grace!
Me giré encontrándome con un Logan muy agitado corriendo hasta a mí, me preocupé, tal vez había pasado algo.
— ¿Qué sucede?
— Nada, ¿quieres que te lleve a casa?
Dejé que el aire salga de mis pulmones y negué.
— No, ahora voy al trabajo.
Hoy iría sola porque Jane estaba enferma y no pudo venir a clases.
— No importa, te llevo igual, vamos —me tomó del brazo y me arrastró hasta su carro—.
Intenté seguirlo, casi cayendo en el camino.
— Tranquilo Logan, sé caminar —dije sarcástic