Mundo de ficçãoIniciar sessãoBaltazar regresó a la oficina y se dirigió a la oficina de James Morgan.
―Buenas tardes, James ―lo saludó de un apretón de manos pese a que lo que realmente quería era darle un puñetazo.
―Buenas tardes, Baltazar, ¿otra vez por acá? Déjame decirte que tu educadora estrella no se ha presentado a trabajar, la he llamado por teléfono, pero no contesta.
―Lo sé.
―Ah,







