CAPÍTULO 73: LA MENTIRA SE CAE
Becca no pregunta, es algo que adoro de mi amiga. Seguimos al hombre por el pasillo con disimulo, dobla en una esquina, así que aceleramos el paso y lo vemos dirigirse a la salida, pero el sonido de nuestros zapatos lo alerta. Se gira y entonces nos ve. No lo duda, enseguida sale corriendo.
—¡Ey! ¡Detente! —le grito.
Salimos corriendo detrás de él. Nunca en mi vida había corrido tanto como ahora. El supuesto médico cruza el umbral de la puerta y pega una carrera p