CAPÍTULO 32: NO TE DEJARÉ SOLA, AMIGA
Mientras voy en el auto con el señor Díaz, no puedo dejar de pensar en las acciones tan contradictorias de Ricardo. Dice que no le importan mis problemas familiares, pero luego me da una tarjeta de crédito para que disponga de ella como quiera.
No sé si solo está jugando conmigo o si en alguna parte, muy, muy en el fondo de su oscuro corazón, le importo aunque sea un poquito.
Miro por la ventana dejando que el aire fresco acaricie mis mejillas. Sé que esto