CAPÍTULO 185: MAL PRESENTIMIENTO
Me esfuerzo en seguirle el juego, en reírme de sus chistes y disfrutar el momento, pero siento un peso constante en el pecho. Cada vez que el nombre de Jake aparece en mi cabeza, algo se quiebra dentro de mí.
—¿Sabes? —dice Ricardo mientras toma una cucharada de su helado—. Creo que deberíamos pensar en nombres para el bebé.
—¿Ya? —pregunto, sorprendida. Parece un tema demasiado feliz, demasiado optimista para el estado en el que estamos.
—Claro —responde con un