CAPÍTULO 154: LO ARRUINÉ
Ricardo
¡Maldit4 sea! Y mil veces ¡maldición!
No debí decir eso, sé que dije una estupidez, pero no pude controlarme. Ella no entiende la presión que esto significa sobre mí y ahora creerá una idea equivocada.
Es verdad que nunca me consideré un buen padre, aunque hubo una época en la que llegué a imaginarlo cuando me casé con Débora, sin embargo, después de divorciarme de ella nunca pensé que ser padre estuviera destinado para mí.
Todo eso ha cambiado desde que me enam