CAPÍTULO 115: DECLARACIÓN
Salgo de allí hecha un mar de lágrimas. La situación me sobrepasa, siento que no puedo respirar. Acabo de romper con él. Es como si la adicción que me mantenía atrapada en un ciclo de dolor y pasión se hubiese quebrado para siempre, en un punto de no retorno.
Sin embargo, no puedo decir que no duela. Duele, duele demasiado. Me ahoga, me asfixia de maneras tan jodidamente tortuosas que nunca imaginé que se sentiría así.
Tomo un taxi y le pido que me lleve a mi antiguo d