A la mañana siguiente Guillermo mando a un mensajero a la casa de Alina para que se lo entregaran a ella en persona.
- Buenos días, se te ve de buen humor a diferencia de anoche – se burló Guillermo de su gemelo, al encontrarlo de camino al comedor para el desayuno.
- Bueno es que el lado bueno de los dramas hormonales son las reconciliaciones – dijo coqueto.
- No quiero saber – le contestó haciendo una mueca.
- Jajaja por eso aun eres un niño.
- Tenemos la misma edad, genio.
- Pero no la edad