Capítulo XI Los amantes secretos..
Miriam.
Sabía que no debía caer tan rápido, debía hacerme la difícil, arreglar las cosas entre nosotros antes de ceder a nuestros instintos, deberíamos arreglar nuestras desavenencias. Pero al final, mis necesidades se impusieron a mi cabeza, a la razón y porque no, siempre había sido la impulsiva, la salvaje, porque iba a ir en contra de mi naturaleza, y mas cuando todo mi cuerpo me pedía que me agarrara a este hombre, al hombre que amo, y que no lo soltara nunca.
Sus besos eran adición, sus