k
James contestó al primer tono.
—Los perdí —dijo. Sonaba como siempre cuando algo salía mal y no iba a poner excusas.
—¿Cómo? —preguntó Emilio.
—Aparcamiento de varias plantas. Entró por la entrada principal y salió por una diferente. Para cuando lo seguí, ya se habían ido. —Hizo una pausa—. Lo siento, señor.
Emilio se quedó de pie en el pasillo del hospital con la mano apoyada contra la pared y no dijo nada durante un momento.
Ella había visto a James. Había huido. Se había subido a un c