— ¿Qué estás esperando? — ordenó él con arrogancia y luego ella observa como si se acerca demasiado invadiendo su espacio, haciendo que deba retroceder pegándose a la puerta de madera sintiendo como el corazón está tan agitado que supone se le va a salir del pecho.
Al escuchar unos toques en la puerta fue a abrir, pero el hombre le agarra de la mano y la jala hacia él para besarla con rudeza; ejerciendo tanta fuerza que la aturdida y le impedía respirar.
En medio de su lucha trata de alejarl