Capítulo 33. Cena a la luz de las velas
Kaia dejó a Ángelo y se dirigió a la habitación, había pensado en enviarle un mensaje a Vincenzo, pues no sabía que tanto lo había demorado. Entró a la habitación y algunos de los ayudantes estaban acomodando la mesa y las sillas en el balcón.
–Todavía no es hora de ingresar, señorita – Una chica muy amable se acercó para decirle eso.
Estaba siguiendo las instrucciones de Vincenzo, su esposa no podía entrar hasta que terminaran de arreglar el balcón.
–Solo vine a buscar a mi esposo.
La curiosid