En la empresa de Ella, ella estaba sentada en su silla de oficina, dibujando diseños.
De vez en cuando se levantaba para estirarse y caminar un poco.
Jennie llamó a la puerta y entró. Al ver su vientre, soltó una carcajada.
—¡Vaya! Apenas han pasado unos días y tu barriga ya creció muchísimo.
—Ni me lo recuerdes. También he subido de peso.
—¡Pero solo en la barriga! El resto de tu cuerpo sigue igual de delgado. Qué envidia… Ojalá algún día yo tenga un embarazo así.
Jennie apoyó suavemente una m