Ella recibió un video de Tiesto.
Lo abrió y vio a Bobo volando por una sala de reuniones mientras repetía:
—¡Me gusta Tiesto!
Era exactamente con su mismo tono de voz.
El rostro de Ella se puso rojo al instante.
—¿Cómo se te ocurrió traer a Bobo a la oficina?
—Tú me dijiste que la cuidara.
—¡Me refería solo a darle de comer!
Y ahora, frente a todo el mundo, el loro estaba divulgando su pequeño secreto.
—Bueno… creo que se oye adorable. No tiene nada de malo traerla.
—¡Tiesto!
Él soltó una carca