Llegó el verano.
La luz del sol brillaba intensamente, mientras el cielo azul y las nubes blancas a lo lejos transmitían una calma inspiradora, como si formaran parte de una pintura perfecta.
Ella se cambió al vestido de novia que había diseñado personalmente.
El diseño exquisito y las telas preciosas hacían que el vestido pareciera salido de un sueño.
Mirándose en el espejo…
incluso ella misma quedó maravillada con su reflejo.
—¡Ella está demasiado hermosa! —exclamó Ellen detrás de ella, llena