Se acabó la luna de miel.
Después de que todos los invitados se marcharon…
solo quedaron Ella y Tiesto en su nuevo hogar.
Ella lo miró a los ojos, todavía sumergida en la felicidad de aquel día.
—Soy tan feliz, Ella… —murmuró él mientras la abrazaba con fuerza.
—Yo también.
Ella se derritió entre sus brazos, sintiendo la amplitud cálida de su pecho.
Ese día había sido perfecto.
No…
no solo ese día.
Desde que lo había conocido…
cada uno de sus días había sido bueno.
Tan bueno…
que ya ni siquiera podía recordar cómo se se