Desperté con el cuerpo sintiéndome como si me hubiera pasado un camión por encima. Cada músculo de mi cuerpo dolía, desde la punta del cabello hasta la punta de los pies, pero lo más agonizante era el ardor entre mis muslos, una sensación como de quemadura, como si me hubieran frotado con lija, como si aún hubiera un objeto extraño incrustado allí aunque Luca hacía rato que se había ido de mi habitación.
Abrí los ojos con dificultad.
Intenté levantarme y me arrepentí de inmediato. Todo mi cuerp