Desperté de mi breve sueño por unos ruidos extraños que venían de fuera. Al principio pensé que era solo mi imaginación, o quizá la pesadilla que aún me perseguía. Pero cuanto más escuchaba, más claros se hacían los sonidos. Gritos, golpes y pasos corriendo de un lado a otro. Algo estaba pasando fuera de mi celda.
Lucía también se despertó y empezó a llorar. La tomé en brazos de inmediato, tratando de calmarla mientras intentaba escuchar lo que ocurría. Los ruidos se hacían cada vez más fuertes