Abrí los ojos lentamente. Una luz brillante me deslumbró, y parpadeé varias veces para adaptarme. Estaba en una habitación blanca, un hospital. El olor a antiséptico me llegó a la nariz, y podía escuchar el sonido de una máquina que pitaba a mi lado.
En la pared frente a mí, un televisor estaba encendido con el volumen bajo. Vi que estaban dando una noticia, un reportaje sobre un accidente de coche en una carretera de montaña a las afueras de Roma. Una mujer rubia había muerto en el accidente.