REGINA
Todo me da vueltas, no puedo creer que esto esté pasando en verdad, cuando los hombres de mi padre lo detuvieron al intentar seguirme, pensé que se habría dado por vencido y que se habría ido, bueno, estaba equivocada, al parecer no es así, y ahora, el padre de mi hijo me tiene rodeada por la cintura, bajo la oscuridad, mientras puedo sentir su erección, golpeando mi trasero.
—Tienes que soltarme —le pido con voz débil—. Esto no es correcto.
—No, sigue siendo un no —desliza sus mano