Mientras su hijo dormía la siesta, Sara y Rashad acordaron que una vez que Asad despertara, antes de que el malestar de la quimioterapia hiciera su aparición le hablarían sobre la boda. Rashad era de la opinión en que debía celebrarla lo antes posible, quería que su hijo supiera que desde ese momento en adelante tenía no solo a su madre, sino también a su padre y a una gran familia que lo respaldaba.
—Podemos hacer una ceremonia sencilla aquí en el hospital con un juez de paz cuando ya este rec