Arianna.
Sabía que mi futuro esposo era un gran negociador, y que sabía captar la debilidad de su oponente, pero que supiera como dejarme callada y muerta de deseo con solo unas palabras, me ponía nerviosa, tenía que recomponerme, teníamos un plan y debíamos llevarlo a cabo.
Cuando planeamos como procederíamos antes y durante la negociación, contemplamos muchísimas trabas y trampas que nuestros expertos negociadores podían utilizar, y la atracción que sentíamos por ellos, era una de ellas.
Habí