Capítulo IV Comienza la caza de las herederas. parte I
Adriana.
Me sentí expuesta y avergonzada, no deseaba que nadie supieras nuestro secreto, y me imagina que mis amigas le ocurrían lo mismo, -" por eso dividiré mis acciones entre las tres, pero solo cuando tengáis el apellido Powell, se pueden activar, si mis nietos quieren salvar sus herencias, que se aseguren que son ellos quien os los den."- sentención el presidente.
Hubo unos minutos de silencio mientras nos mirábamos desconcertadas, nos habían descubierto el farol, mientras asimilábamos las