A la mañana siguiente desperté y vi a mi guapo esposo acostado junto a mi. Lo que mas amaba era despertar y ver que él estaba conmigo, a veces me parece irreal que después de tantas cosas que pasaron estemos juntos.
-Buenos días, mi amor. - Dijo con su voz adormecida.
-Buenos días, mi vida. - Respondí acariciando su rostro.
-¿Cómo amaneciste? - Preguntó mostrando su hermosa sonrisa.
-Muy bien y, ¿tú?
-¡Más que bien! - Gritó feliz, lanzándose hacia mi para abrazarme.
-¿Siempre eres así de intenso