Luego de una platica con él abuelo y de dormirse salimos de la habitación bajando las escaleras.
Antes de caminar al comedor nos detenemos al ver Alfredo entrar con Jimena.
Esta nos mira algo sorprendida pero no dice ninguna palabra.
Se acercan a saludarnos tranquilamente.
—¿Cómo te sientes? —Me interroga —. Aún luces algo pálida.
—Mejor y sin tanto estrés encima.
—Es bueno saberlo.
— Jimena, ¿Podemos hablar un momento en el jardín? —Le pregunta Bastian y ella asiente.
—En un momentos