Desde el punto de vista de Kon
—¿En serio vamos a dejar ir a esas dos hembras alfas? —pregunté a Ivar distraídamente en el despacho y luego me estiré y me senté.
—Por supuesto. Nuestra Mate y Luna nos dieron valientemente sus opiniones. —Respondió mientras revisaba algunos papeles en su escritorio.
—Bueno, tienes razón. Pero ambos sabemos lo peligrosas que serán las cosas cuando vuelvan a su manada. Vamos a arriesgar nuestras vidas, así como la de nuestra Mate.
—¿Sabes algo que yo no sepa? —pre