PUNTO DE VISTA DE ARYA
Sus manos eran como hierro alrededor de mi garganta y arañé desesperadamente, mis uñas raspando su piel.
—¡Muere, Vitale! —gruñó, pero sus ojos no estaban enfocados en mí.
Puntos negros danzaban ante mi visión. Mis pulmones clamaban por aire que no llegaba.
—¡Giovanni! —intenté jadear, pero no salió ningún sonido.
Estaba llorando. Incluso mientras me asfixiaba, las lágrimas corrían por su rostro, y sus labios formaban palabras que apenas podía oír entre el rugido en mis o