PUNTO DE VISTA DE GIOVANNI
La sala de vigilancia era estrecha y olía a café rancio.
Me quedé de pie detrás del guardia que manejaba las pantallas, observándolo rebobinar y adelantar las grabaciones.
Era el tercer día desde que Arya desapareció y empezaba a sentirse como si estuviéramos persiguiendo un fantasma en el viento.
Revisar las cámaras de seguridad por centésima vez comenzaba a parecer inútil.
—Ahí. —Señalé la pantalla—. Ese pasillo. Revísalo otra vez.
Lo hizo, cuadro por cuadro. El cor