Al día siguiente, después de visitar a su madre en el hospital, Verónica decidió ir a la casa de Hope. Quería consejos de la anciana. Quien mejor que su abuela, para saber qué comidas eran las favoritas de William.
—No todas las mujeres tienen que ser expertas en la cocina, Verónica —le dijo Hope con una sonrisa, luego que ella le planteara su problema—, si quieres aprender, hazlo por ti, no para demostrarle a mi nieto que eres buena en ello. Él sabe que eres excelente en otras cosas.
—No me da