Mientras se dirigía a la empresa, William iba pensando en el desastre que era su vida. Había perdido a su esposa, a su hijo no nacido y la mujer que creyó era una buena amiga, daba señales de no ser como todos creían.
Un suspiro nostálgico se le escapó sin que pudiera evitarlo, extrañaba a Verónica mucho más de lo que había imaginado. Cada conversación que tuvieron después que despertó del coma llegaban en ráfagas para atormentarlo. Se recriminaba por dudar de ella cuando le dijo que se amaban.