—Bueno, ahora que estamos solas, que ya pasaron varios días del funeral de nuestra querida Mildred, se sincera conmigo, ¿qué hay entre Price y tú? —Pamella se acomodó en el sofá junto a ella—. Los comentarios sobre ustedes no han dejado de recorrer los pasillos de la empresa.
—¿Solo en la empresa? —preguntó con sarcasmo Verónica—. Ya dejaron de quererme los Tanner.
—No, ellos te adoran —respondió Pamella rodando los ojos—, culpan de todo a William.
Había pasado casi una semana desde el funeral