Verónica sentía tanto miedo, que no reconoció la voz del hombre. Solo cuando levantó la mirada y la fijó en su rostro, reconoció a Christian. El cuerpo se le debilitó y Las rodillas le comenzaron a temblar por el alivio cuando descubrió que estaba a salvo. Sin embargo, la sensación de angustia provocada por el miedo, continuaba allí, impidiéndole hablar.
—Te ves pálida, ¿qué sucedió?, en tu rostro se puede ver el miedo que estás sintiendo —Christian estaba preocupado, era evidente el terror en