Tres días después
A William no le dio tiempo de llegar donde estaba Verónica. Solo pudo ver cómo ella caía en el agua y se hundía en el fondo sin que él pudiera hacer algo para ayudarla. La desesperación lo embargo cuando vio que no subía a la superficie y solo algunas burbujas flotaban sobre el agua. A gritos comenzó a llamarla, pero solo le salían graznidos ininteligibles de la garganta. Ni siquiera podía tirarse dentro de la piscina, algo que no lograba discernir que era, lo agarraba de los