Cuando William llegó a la casa, encontró a Verónica sentada en el piso del salón tomando vino. Todo indicaba, por la botella medio vacía que tenía al lado, que llevaba un tiempo largo, tomando de la bebida. Cuando ella levantó la mirada hacia él, vio que lloraba.
—¿Quieres contarme qué sucedió? —le preguntó él, mientras se iba quitando la americana del traje. Luego desabotonó las mangas de la camisa y se sentó a su lado.
Ella no respondió, se recostó a él y siguió llorando. William fue paciente